¿Clasi qué?

 Real Madrid y Barcelona disputarán "el partido del año" con colores que se alejan de los clásicos


El domingo a las 21:00 horas (la fecha de los mejores partidos por antonomasia) se citan en el seminuevo Santiago Bernabéu Real Madrid y Barcelona. Sí, El Clásico. Aunque, por desgracia, es un partido que, por condiciones ajenas a lo deportivo, no va a tener el aroma al que acostumbra, de perfume fuerte, de calidad, retro nuevo.

El otro día alguien me decía que, desgraciadamente, el fútbol es un negocio. Yo, dejando de lado la realidad, en el impulso más purista -y un poco populista, no lo negaré-, le contesté que para mí, el fútbol es un deporte. Pero se nos acaban los argumentos a los que queremos pensar en ello, a los románticos.

Un choque entre Real Madrid y Barcelona es reconocible visualmente. Son merengues frente a culés, blancos ante azulgranas. Eso es un Clásico (novena acepción según la RAE; adj. Típico, característico). O era. El Real Madrid ha anunciado que para enfrentar a los catalanes vestirán una equipación completamente negra, diseñada por Yohji Yamamoto (quien ya diese a luz la protagonizada por un dragón de la temporada 2014-15, con la que no se ganó nada más que un Mundial de Clubes y una Supercopa de Europa).




El Real Madrid, de negro en el Bernabeu. Ver para creer. La última vez que los madridistas vistieron con una indumentaria no habitual fue ante el Espanyol hace un par de temporadas, vistiendo un conjunto verde (enfrentándose a un equipo blanquiazul, también había que visualizar para acreditar) en honor a la cumbre del cambio climático, que entonces se celebraba en la capital. En el presente duelo, es teóricamente para conmemorar los 120 años de historia. ¿Un equipo que ha jugado 120 años de blanco lo conmemora jugando de negro en su casa? Es algo curioso cuanto menos.

Los visitantes, a quienes se le puede permitir una pequeña licencia en este asunto teniendo en cuenta la mencionada condición, tampoco lucirán sus colores distintivos. En esta ocasión, los "blaugranas" (obligatorio entrecomillado teniendo en cuenta la situación) abandonarán el azul y granate de su primera equipación, aunque, para sorpresa popular -nótese la ironía-, tampoco es azul oscuro y granate, si no azul claro y rojo, una preciosa combinación en un genial diseño, todo sea dicho.

Los barceloneses pasearán la Senyera por el verde del eterno rival con el orgullo que siempre lo ha hecho, siendo en esta ocasión por voluntad y no por necesidad. Para lucir la bandera de Cataluña, ¿no podrían haber recuperado la sensacional edición de las rayas azulgranas con el acabado 'senyero' en los bordes inferiores? Con el que jugaron el último Clásico liguero, en Valdebebas.




Precisamente es ese Clásico un ejemplo de lo que no es un Clásico, pues desgraciadamente se tuvo que disputar a puerta cerrada debido a la pandemia. Sin embargo, lo de este domingo tampoco lo es. Nos encontramos en la víspera de un partido de proporciones brutales, uno de los mejores choques que se pueden ver en el panorama mundial. Un Real Madrid-Barcelona. Pero no un Clásico.

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